Son palabras de viento
todas las que escupí a la elipsis de un amor desbarrado.
Cortinas de humo
escudan una realidad agrietada,
nadie comprende.
Algo breve y fugaz,
conversión de una centella
en rosa deslucida
que el huracán arrastró.
¿Quién iba a decir
que un suspiro soltado en un río de aguas pálidas
Iba a hacer tal estruendo?