domingo, 29 de mayo de 2016

Transición de una pelusa.

Fue tan tarde para la pelusa
dolerse de esta luz aural
que el Sol se puso tres veces
y ninguna amaneció.
Es la pelusa,
perdida en un vórtice de hojarasca,
la unión de dos puntos dispares
en un infinito ondulado.
Y si es la pelusa un amago de infarto,
¿qué somos nosotros
sino una taquicardia imaginada?

jueves, 26 de mayo de 2016

Planos.

Hay un trazo indefinido
en la frontera en que colisiona
mi yo real y tu yo aparente.
Cuando chapotea en el pozo de desidia
usted, majestad, sirve una gota perenne de ese amargo perfume
que hace brotar las pelusas.
Se ahogan en la discordia,
se alimentan del efímero recuerdo de un ideario
que termina en catarsis.
En cada intersección se borra el carbón,
los planos están lejos de salir del capullo
que tú encerraste con o sin propósito
de ser un muñeco sin cuerda.
¿Quién sabe si alguna vez serán tus rosas pálidas
o las pelusas y el humo cenizo...?
Quién sabe.
Nadie sabe.