miércoles, 11 de junio de 2014
Desaliento.
Echó a correr rodeada de cadáveres, polvo y armas que una vez tuvieron dueño. Sus piernas cada vez se movían más rápido y su pobre y desnutrido pelo lacio ondeaba al viento de la muerte. Le pedí que se detuviera pero ya había desaparecido en la tormenta de arena. Disparé mi arma a ciegas presa del orgullo. El polvo se disipó y vi cómo su cadáver volaba hacia el vacío eterno al que ahora estábamos unidos. Su cuerpo se hundió en la arena y se convirtió en cenizas. Juntos viajábamos hacia el limbo de la melancolía. Ella en muerte y yo en vida, o quizás al contrario, no estoy seguro. Nuestra bandera se desvaneció dejando una estela rojiza y cristalizada, que acabaría desapareciendo con la caída de la última hoja del árbol de la pesadumbre. Presa del desaliento, miré el cañón aún caliente del arma y acto seguido lo introduje entre mis dientes. Respiré hondo, cerré los ojos con fuerza y apreté el gatillo. Una lágrima de socorro se deslizó por mis mejillas en el momento que la bala atravesaba mi garganta. Ella, la única mujer que había amado y por la que tanto había luchado murió a mis manos. Murió mi bandera, murió mi libertad.
domingo, 8 de junio de 2014
La venida de La Dama Fría.
Llevaré la corona de espinas
en este trono mentiroso
pues no hay nada más doloroso
que el cálido aliento de las heridas
Empuñaré mi sable con maestría
en estos tiempos de discordia
mas asesinaré a sangre fría
a todos por los que yo moría
Al viento ondeaba la bandera
recordando momentos ya inertes
Mas luego se pringaría entera
por la osadía de la muerte
Palomas blancas vuelan al fondo
Se acercaba La Dama Fría
Billetes tomados, pasajeros a bordo
dijo el capitán Cobardía
El barco zarpó
con destino la Luna
La bandera ya murió
Y yo me he envuelto en la bruma.
en este trono mentiroso
pues no hay nada más doloroso
que el cálido aliento de las heridas
Empuñaré mi sable con maestría
en estos tiempos de discordia
mas asesinaré a sangre fría
a todos por los que yo moría
Al viento ondeaba la bandera
recordando momentos ya inertes
Mas luego se pringaría entera
por la osadía de la muerte
Palomas blancas vuelan al fondo
Se acercaba La Dama Fría
Billetes tomados, pasajeros a bordo
dijo el capitán Cobardía
El barco zarpó
con destino la Luna
La bandera ya murió
Y yo me he envuelto en la bruma.
viernes, 30 de mayo de 2014
Ego.
Me enamoré del amanecer, de las calles vacías, de las pequeñas gotas de lluvia que anuncian la tormenta.
Vivo en el ojo del huracán, la tregua de una guerra, la locura de un pequeño chico cuerdo, amenazado por un nuevo ataque a su subconsciente.
Soy un ente durmiente en un mundo despierto. Soy la luz fundida del alumbrado a media noche. Soy ese acorde de guitarra que hace más eco del que debería.
Soy la rosa que nunca creció a causa de un romance con el frígido invierno. Soy el último rayo de Sol en el ocaso del verano, ignorado por la belleza de la caída de las áridas hojas de otoño. Soy el eco que hace recordar la fuerza del pasado, que se desvaneció hasta el presente y quedará como una leyenda heroica en el futuro.
Aquellos héroes que solíamos ser venciendo a mil demonios y festejando nuestra victoria con júbilo. Pasando calamidades indeseables con nuestras últimas fuerzas. Aquella época pasó y sigo viviendo con el recuerdo de lo que un día lo fue todo y ahora no es más que un simple recuerdo. Sigo sintiendo ese remoto vigor de estar en lo más alto. Pero no fue más que un engaño, pues fue un solo producto de mi imaginación. Nunca estuvimos arriba, ni siquiera nos acercamos. Pero nos sentíamos como héroes, mas todos podemos ser héroes si de verdad creemos en nosotros y no caemos en el engaño del prójimo, pues éste no es más que un timador sin escrúpulos obseso de poder.
Vivo en el ojo del huracán, la tregua de una guerra, la locura de un pequeño chico cuerdo, amenazado por un nuevo ataque a su subconsciente.
Soy un ente durmiente en un mundo despierto. Soy la luz fundida del alumbrado a media noche. Soy ese acorde de guitarra que hace más eco del que debería.
Soy la rosa que nunca creció a causa de un romance con el frígido invierno. Soy el último rayo de Sol en el ocaso del verano, ignorado por la belleza de la caída de las áridas hojas de otoño. Soy el eco que hace recordar la fuerza del pasado, que se desvaneció hasta el presente y quedará como una leyenda heroica en el futuro.
Aquellos héroes que solíamos ser venciendo a mil demonios y festejando nuestra victoria con júbilo. Pasando calamidades indeseables con nuestras últimas fuerzas. Aquella época pasó y sigo viviendo con el recuerdo de lo que un día lo fue todo y ahora no es más que un simple recuerdo. Sigo sintiendo ese remoto vigor de estar en lo más alto. Pero no fue más que un engaño, pues fue un solo producto de mi imaginación. Nunca estuvimos arriba, ni siquiera nos acercamos. Pero nos sentíamos como héroes, mas todos podemos ser héroes si de verdad creemos en nosotros y no caemos en el engaño del prójimo, pues éste no es más que un timador sin escrúpulos obseso de poder.
martes, 27 de mayo de 2014
¿Por qué 2+2 tiene que ser necesariamente 4?
¿Por qué 2+2 tiene que ser necesariamente 4? ¿Quién dijo eso? Pero, ¿y si te llevas una? ¿Y si son 5? Nadie contaba con esa "una". Quizás sea una variante, algo que nos haga cambiar. Porque del 4 al 5 hay un trecho. Del 4 al 5 hay un aprobado y una nota, esa que tanta importancia tiene en el futuro de una persona. Pero, yo digo, ¿queremos cambiar de verdad? Muchos hablamos de querer pero nunca de ponerse en marcha. Podemos decir miles de verdades pero a la hora de la práctica ninguna, en lo que me incluyo. ¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué no convertir un suspenso en un aprobado? Si una persona puede cambiar todos podemos cambiar. Todos podemos hacerlo, pero nadie mueve un dedo por la colectividad. Reino del individualismo y del mérito propio. ¿Para qué queremos destacar? Un solo hombre no puede mover el mundo. Tan solo hace falta gente con ideas, con valores. Nadie puede reproducir las ideas que tiene una persona en una habitación que está vacía. Esa gente con ideas es la que acabará cambiando el mundo. Esa gente es la que puede convertir este antro en una lujosa mansión, pero nadie les deja expresarse. Predican el optimismo como algo bueno cuando es todo lo contrario, pues solo los pesimistas podrán conseguirlo, ya que los optimistas siempre estarán siempre contentos con lo que tienen. ¿Y qué les queda a esa gente? Expresarse a través de un texto, un dibujo, una pintura, una canción y todas las formas universales de arte. Aquí estoy yo mostrando al mundo mis pensamientos, en un humilde blog de pacotilla. Algo bueno tendría que sacarse de esta situación, ¿no? El arte como expresión, como evasión de una realidad incómoda, la cual podríamos hacer cómoda si cambiáramos del 4 al 5, si de verdad conseguimos ese aprobado.
martes, 13 de mayo de 2014
Luna.
Una noche más a tu vera
me hallo escribiéndote, Luna.
Bella flor de primavera
seca y magullada runa.
Muchos te idolatran,
otros muchos te temen.
Muchos bien te tratan
otros muchos, solo duermen.
Y pueden decir lo que quieran
las malas lenguas viperinas,
pues tan solo esperan
a enterrar su vida en ruinas.
Oh, brillante perla del diablo
yo te sigo brindando mis noches
adorándote desde este sucio antro
créeme, no soy un fantoche.
Quizás tan solo sea un loco enamorado
quizás tan solo esté soñando
quizás tan solo esté anhelando
el tenerte aquí a mi lado.
Quizás esté totalmente equivocado
y esté demasiado cuerdo
Ten, coge mi mano
pues bienvenido al infierno.
me hallo escribiéndote, Luna.
Bella flor de primavera
seca y magullada runa.
Muchos te idolatran,
otros muchos te temen.
Muchos bien te tratan
otros muchos, solo duermen.
Y pueden decir lo que quieran
las malas lenguas viperinas,
pues tan solo esperan
a enterrar su vida en ruinas.
Oh, brillante perla del diablo
yo te sigo brindando mis noches
adorándote desde este sucio antro
créeme, no soy un fantoche.
Quizás tan solo sea un loco enamorado
quizás tan solo esté soñando
quizás tan solo esté anhelando
el tenerte aquí a mi lado.
Quizás esté totalmente equivocado
y esté demasiado cuerdo
Ten, coge mi mano
pues bienvenido al infierno.
lunes, 12 de mayo de 2014
Insomnio.
Dime muchacho, ¿puedes ver la Luna? Retratada en el cielo desde su posición de Reina de la Noche. Fiel escudera de Morfeo patrulla las tinieblas en busca de algún humano insomne a quien atrapar en sus redes. ¿Qué quieres de mí, sucia ramera? Mírame a los ojos y dime que eres de verdad. Posa en mí esos brillantes zafiros y dime, asquerosa meretriz. ¿Qué hay de bueno en ti? Muéstrame tu lado oscuro, dulce pesadilla. Baja de los cielos y cúbreme entre tus brazos. Libérame de estas cadenas que me atan a este sórdido lugar lleno de mentiras. Destroza los lazos de mi vida y llévame a la felicidad, oh poderosa esfera divina. Única luz en penumbra, sálvanos de este desastre. Libera a este pequeño chico de sueños rotos, pues aquellos son los que pueden gobernar. Enseña a los que lloran que no todas las lágrimas son amargas. Muéstranos tu esencia oscura, pues seremos nosotros mismos y aprenderemos a apreciar tu infravalorada presencia. Aprenda a disfrutar de la noche, hermano. Si no fuera por ella yo no estaría escribiendo estos pequeños arrebatos de cordura. Quizás sean locuras, quizás esté loco. Quizás estemos soñando. Quién sabe, pequeño y asustado chico inocente.
viernes, 18 de abril de 2014
Cordura.
Eran las 4 de la mañana y seguía ante su antiguo y magullado escritorio. A su lado se encontraba una papelera rebosante de folios arrugados, cada uno con mil y una historias sin terminar. Nathan parecía frustrado, enfadado consigo mismo. ¿Qué podía ocurrir? Fuera se podían observar las gotas de lluvia y el sonido envolvente de los truenos. Había tormenta. Dentro, la bombilla titilaba cargando el ambiente de apatía y de incertidumbre propio de Nathan. Papá y mamá hacía rato que se fueron a dormir y el segundo hijo de los Gallagher quedaba a solas con sus propios pensamientos. Algo le rondaba en la cabeza, pero, ¿el qué? Desde hace unos días se le notaba un poco raro. Más de lo habitual. Siempre fue un chico alegre y despreocupado... hasta que sucedió aquello. Cogió la pluma con rabia y la tiró al suelo. Todo se le venía encima y estaba apunto de explotar. Se levantó de la silla y se dirigió a la cocina. Miró los cuchillos con deseo e incluso cogió uno con suma delicadeza. Lo observó detenidamente y pasó su mano por la hoja afilada. Una sonrisa malévola se le dibujó en la cara y los ojos se le inyectaron en sangre. Estaba apunto de cometer una locura. Pero no. Un ataque de cordura lo invadió e hizo que dejara el cuchillo sobre la encimera. Se quedó unos instantes dubitativo y finalmente bebió un vaso de agua y se fue a la cama. Debía descansar, al día siguiente era su primer día de instituto.
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