lunes, 12 de mayo de 2014

Insomnio.

Dime muchacho, ¿puedes ver la Luna? Retratada en el cielo desde su posición de Reina de la Noche. Fiel escudera de Morfeo patrulla las tinieblas en busca de algún humano insomne a quien atrapar en sus redes. ¿Qué quieres de mí, sucia ramera? Mírame a los ojos y dime que eres de verdad. Posa en mí esos brillantes zafiros y dime, asquerosa meretriz. ¿Qué hay de bueno en ti? Muéstrame tu lado oscuro, dulce pesadilla. Baja de los cielos y cúbreme entre tus brazos. Libérame de estas cadenas que me atan a este sórdido lugar lleno de mentiras. Destroza los lazos de mi vida y llévame a la felicidad, oh poderosa esfera divina. Única luz en penumbra, sálvanos de este desastre. Libera a este pequeño chico de sueños rotos, pues aquellos son los que pueden gobernar. Enseña a los que lloran que no todas las lágrimas son amargas. Muéstranos tu esencia oscura, pues seremos nosotros mismos y aprenderemos a apreciar tu infravalorada presencia. Aprenda a disfrutar de la noche, hermano. Si no fuera por ella yo no estaría escribiendo estos pequeños arrebatos de cordura. Quizás sean locuras, quizás esté loco. Quizás estemos soñando. Quién sabe, pequeño y asustado chico inocente.

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