jueves, 26 de mayo de 2016

Planos.

Hay un trazo indefinido
en la frontera en que colisiona
mi yo real y tu yo aparente.
Cuando chapotea en el pozo de desidia
usted, majestad, sirve una gota perenne de ese amargo perfume
que hace brotar las pelusas.
Se ahogan en la discordia,
se alimentan del efímero recuerdo de un ideario
que termina en catarsis.
En cada intersección se borra el carbón,
los planos están lejos de salir del capullo
que tú encerraste con o sin propósito
de ser un muñeco sin cuerda.
¿Quién sabe si alguna vez serán tus rosas pálidas
o las pelusas y el humo cenizo...?
Quién sabe.
Nadie sabe.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Cristal (Parte 2)

He vuelto a sentir
al corazón insensible
ahogarse en su verborrea.
Ha vuelto la rabia, la furia y la rebeldía
canalizadas en versos hambrientos.
He vuelto a los alter egos
que no paran de gritar y callar
y gritar y callar.
He vuelto a beber del néctar de mi esencia y escupir en el papel.
He vuelto a verte, querida,

HE VUELTO A ROMPERME.

Grito (Parte 1)

He visto en mis ojos
la misma luz que tenía hace ya años.
He revivido el rencor y el ansia
de llenar mis manos de sangre
apuñalando el cariño y la empatía
que brillan por su ausencia.
He visto al oscuro pasajero
mirarme y besar el alma desnuda.
Alma que ya no siente
alma que ya no grita
he oído su voz explotar.
Gorriones picotean la pecera
del limpiafondos discordante que limpia la cabeza del cuerdo demente.
Hoy no maúllo.
Hoy la vigilia se disfraza de ángel caído
y forcejea con el gato arrinconado
jugando a ser viento
y soplarme.

sábado, 30 de enero de 2016

El olor de la poesía o confusiones entre el ser y el parecer.

Yo no soy poeta.
Yo no soy ni maldito, ni perdido, ni muerto.
Yo no soy un bailarín de versos y rimas y rimas y versos.
Yo no he nacido para la poesía, ni siquiera para sentir los olores de las palabras.
Yo no he sonado más de lo que debería, ni he mamado del seno de lo políticamente correcto.
No sé escribir, ni leer, ni siquiera coger de manera decente un lapicero.

Yo he vivido por y para la poesía
yo he dado la imagen sin respuesta a la prosa
y he desvirgado la lírica.
He soñado, sin quererlo, con series de arquetipos -casi clichés-
despedazarse ceniza a ceniza.
He vivido las estrellas y las hachas y las elegías
he roto las rosas de viento y los jardines del alba
he corrido por el filo de la navaja que hunde pecho púrpura.

Yo no soy poeta.
Yo solo vivo
o, mejor dicho, parece que existo.
El ser
y el
parecer.
La luz
y el filtro de bondad.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Observaciones

Son las migajas que tiran los pájaros
los rastros que sigo de vuelta a casa.
Míralos, míralos cómo rodean la basura que deja el hombre.
Míralos picotear el suspiro invernal.
Mira el hombre sucio, pobre sin lughar,
míralo pedir su dosis de realidad.
Míralo al tomar un sorbo de café,
míralo al pelar la mandarina,
como si cada gajo fuese una emoción humana.
Míralo como si fuese un nido de pájaros
alimentándose sus crías de insensibilidad.
Míralo como si te mirases en un espejo,
míralo y dime
¿viste alguna guerra mayor
que el pájaro siendo hombre
y el hombre, ¡el superhombre!
siendo migajas?

jueves, 15 de octubre de 2015

Crisis

Son tiempos difíciles para los eternos y efímeros a la vez soñadores como el que guarda la puerta a mi mundo interior. Los suburbios se han autoproclamado capital del reino de la desesperanza y han pintado todos los cristales de un tono anaranjado, como un pequeño infierno particular. Las águilas vuelan raso y las nubes rugen por un futuro sin lluvias ni truenos. 
Qué caos, qué felicidad, qué tristeza y qué belleza ver los versos precipitarse en granos de ceniza. Y es que siento como si fuese un seco anacardo en un desierto helado, intentando fundirme con el soplete que es mi aliento en un grito desolado. Nadie quiere probar un fruto tan insípido como mi alma a punto de estallar.
Ay, mi triste caos de la realidad. 
Ay, maldito mundo de discordia.

¿Alguien más quiere colarse en la barahunda de voces y ecos y ruidos que son las alas de mi último vuelo por la pálida piel de una ninfa en descomposición?

Quizá quieras
o quizá prefieras ir a Roma en un día y volver.

Todos los caminos llevan a mi arruinada, caótica y atormentada Roma mental.

domingo, 23 de agosto de 2015

2:17

Hoy he vuelto a soñar a tonos anaranjados, como los cristales que empañan las herejías cometidas en las Iglesias, algo así como un paseo por la faz solar. Quizá fuera presa del calor que ya ni cesa de noche, cuando intento ordenar un poco mi mundo; o quizá sea que no lo he ordenado lo suficiente y la melancolía ha consumido el tejado. Me sentía como Dante bajando al infierno o como Dios cuando trata de existir, una angustia que llegaba desde la nuez hasta las yemas de los dedos de los pies, martirizando mi hígado por haber tomado tanta cerveza. Sala de espejos, todos mirándose a la vez, psicodelia espiritual. Mi moral se consumía a cada vez que me reflejaba en aquellos miles y miles de espejos y la debilidad que sentía me hacía estremecer, hasta tal punto de tirarme en el suelo en posición fetal, como cuando veo una película de Lars Von Trier. Creí que desnudándome me sentiría mejor y lo cierto es que la ropa me agobiaba un poco, pero verme reflejado desnudo no era muy de mi agrado. Poesía natutal, ritual ancestral de purificación. Navegando en una pestaña por un mar donde solo se reflectaba mi cara, mi cuerpo y mi alma en llamas. Desidia, ansiedad, debilidad, angustia, confusión y otros síntomas que incendiaban ni epidermis a cada parpadeo. Mi moral ya había desaparecido y las fuerzas que resistían a ese martirio eterno eran ínfimas. Solo quedaba gritar. Gritar tan fuerte que hiciera eco en Nueva Zelanda y volviese aquí. Grité. Una, dos, tres. Los espejos se quebraron y quedé libre de pecado. Mi sueño acaba aquí, pero el martirio continúa.