cristales.
Cristales
y estrellas púrpuras llueven
tras los ventanales.
Ventanales,
que albergan secretos y mueren
ausentes.
Ausente,
la mente sin quererlo duerme
sin soñar.
Sueños,
donde la vida se hace fuerte
y la muerte no hace más que
llorar.
Lloros,
y versos y cantos suenan al frente
paraíso.
Paraíso,
donde el eco del ayer resuene
y el alma libre pueda danzar.
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